Hágase la luz

Un chorro de sol iluminaba lateralmente la figura en el museo.

Sin flash ni apoyo mecánico alguno, esa llamarada que entraba adecuadamente por el lado izquierdo hacía la función perfecta de resaltar las cualidades del maestro que esculpió tan fantástica escultura.

Sólo era cuestión de un encuadre equilibrado y darle al botón.

Y allí estábamos para aprovechar la ocasión.

Museo de Louvre. París

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