Un rayo de sol

El día llegaba a su fin.

La gente paseaba apurando las últimas luces, pero ellos estaban parados. Sentados.

Parecía que nada les importaba ni se enteraban de lo que estaba sucediendo a su alrededor. Tampoco era necesario.

Al calor del último rayo de sol, cómplices en su aislamiento, se confesaban el día pasado o hacían planes para esa noche.

Y esa farola ¡qué bien me vino ahí colocada!

Praza do Obradorio. Santiago de Compostela

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