Me impresionó

Lo que más me impresionó de esta capilla, apartada en un recóndito pueblecito de O RIbeiro, no fue su situación entre un precioso y frondoso robledal.

Tampoco su portón de madera, cerrado a cal y canto que daba por concluido su particular servicio. Ni su construcción de piedra gris, espartana pero elegante.

Lo que más me impresionó, y con eso me quise quedar, era esa anilla, roída, gastada, oxidada y quieta, que unía con una cadena, la mano del monaguillo con la campana, que aunque pequeña, seguro que avisó a mucha gente.

Ahora yacía en silencio aquel badajo, separado y arrinconado, en aquel paraje de ensueño.

Pero quién sabe, quizás así sea mejor para hablar con uno mismo o con quien se quiera.

En un lugar de O Ribeiro. Ourense

PD. Efecto conseguido con el gran angular.

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