Surge cuando surge

el_beso

No los había visto en la cola de subida, quizás porque llegué muy temprano para captar la luz, pero coincidimos resignados en la bajada, cuando las luces de la ciudad anunciaban la noche neoyorkina.

Y mientras contemplaba los rascacielos encendidos desde un control para salir del edificio de oficinas (juro que no llevaba ninguna grapadora o dossier comprometedor en el bolsillo), ellos decidieron que no había una mejor forma de festejarlo que darse un beso. A mi espalda.

Sin preparar, movida, pero identificados, disfrutado. Inmortalicé

La ocasión surge cuando surge.

A mí, me gusta.

Clic!

Empire State en Nueva York. Estados Unidos

PD. Un beso legal nunca vale tanto como un beso robado. Guy de Maupassant (1850-1893) Escritor francés.

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